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Vida en Comunidad

El desarrollo ocurre en etapas, y cada una representa una forma distinta de estar en el mundo. En Mi Mont acompañamos estos procesos con respeto profundo, presencia y sensibilidad, ofreciendo ambientes preparados que responden a las necesidades físicas, emocionales y cognitivas de cada momento.

La naturaleza, el vínculo y la vida en comunidad forman la base de este camino. A través del movimiento, la exploración, el trabajo significativo y la convivencia cotidiana, niñas, niños y adolescentes desarrollan autonomía, confianza y un sentido auténtico de sí mismos.

Cada nivel ofrece las condiciones necesarias para que el desarrollo ocurra de manera integral, respetando el ritmo individual y fortaleciendo la relación consigo mismos, con los otros y con el entorno.

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Nido

6 a 12 meses

En Nido acompañamos el inicio de la vida en un ambiente diseñado para favorecer el desarrollo neuromotor y emocional temprano. Se prioriza el movimiento libre, permitiendo que cada bebé conquiste sus habilidades motrices de manera natural, fortaleciendo coordinación, equilibrio y seguridad corporal.

El entorno incorpora experiencias sensoriales reales y contacto gradual con el exterior, favoreciendo la integración sensorial y la organización neurológica. La presencia constante y sensible de las guías sostiene la construcción del vínculo seguro, base de la exploración futura y del desarrollo emocional saludable.

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Comunidad infantil

1 a 3 años

La Comunidad Infantil acompaña una etapa de intensa construcción de la independencia. En estos primeros años, niñas y niños desarrollan el control del movimiento, el lenguaje y la capacidad de actuar intencionalmente en su entorno.

El ambiente está diseñado a su escala, permitiéndoles participar en actividades reales como servirse agua, preparar alimentos sencillos, cuidar plantas y ordenar su espacio. Estas experiencias fortalecen la coordinación, la concentración y el sentido de competencia.

La naturaleza se convierte en un espacio de exploración sensorial, donde el contacto con tierra, agua y elementos naturales favorece la integración sensorial y la regulación emocional, fundamentales en esta etapa.

Casa de niños

3 a 6 años

En esta etapa, niñas y niños construyen las bases del pensamiento lógico, el lenguaje escrito y la comprensión matemática a través de materiales Montessori diseñados científicamente.

El ambiente permite el trabajo autónomo y la repetición, favoreciendo la concentración profunda y la autodisciplina.

El huerto y la cocina se integran como extensiones del ambiente, donde participan en el cuidado, la cosecha y la preparación de alimentos, comprendiendo procesos completos y fortaleciendo su independencia.

Esta etapa sienta las bases académicas, emocionales y sociales para el aprendizaje futuro.

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Taller 1

6 a 9 años

A partir de esta edad emerge una nueva forma de pensar: la imaginación se convierte en una herramienta central para comprender el mundo.

El aprendizaje inicia a través de las Grandes Lecciones Montessori, que presentan el origen del universo, la vida, el lenguaje y las matemáticas, despertando un profundo interés por el conocimiento.

Niñas y niños comienzan a investigar, hacer preguntas complejas y trabajar en proyectos que integran distintas áreas académicas.

El huerto se transforma en un espacio de investigación científica: observan ciclos de crecimiento, registran cambios, formulan hipótesis y comprenden procesos biológicos.

Las salidas al bosque amplían el aprendizaje más allá del salón, fortaleciendo la observación, la orientación y la relación directa con el entorno.

En esta etapa se consolida el pensamiento lógico, la curiosidad intelectual y la capacidad de aprender de manera autónoma.

Taller 2

9 a 12 años

Durante esta etapa, niñas y niños desarrollan la capacidad de pensamiento abstracto y una creciente conciencia social.

El aprendizaje se organiza a través de proyectos de investigación más complejos, donde analizan fenómenos históricos, científicos y sociales, desarrollando pensamiento crítico y capacidad de argumentación.

El trabajo en grupo adquiere mayor relevancia, permitiéndoles negociar, organizarse y asumir responsabilidades compartidas.

El huerto implica mayor responsabilidad y planificación, comprendiendo procesos a largo plazo y el impacto de sus acciones.

Las experiencias en el bosque y los cierres de ciclo se convierten en espacios de autonomía creciente, donde desarrollan resiliencia, independencia y confianza en sí mismos.

Esta etapa prepara la transición hacia la adolescencia, fortaleciendo la identidad, la autonomía intelectual y la responsabilidad.

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Comunidad de adolescentes

12 a 15 años

La Comunidad de Adolescentes responde a la necesidad de construir identidad, propósito y pertenencia.

El aprendizaje se basa en experiencias reales, proyectos significativos y participación activa en la comunidad.

Los adolescentes desarrollan la capacidad de gestionar su tiempo, asumir responsabilidades y tomar decisiones.

En esta etapa, el aprendizaje deja de ser únicamente académico y se convierte en un proceso de formación personal, preparando a cada adolescente para participar de manera consciente y responsable en el mundo.

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